He aquí nuestro Dios a quien honramos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.
Escuchar Daniel 3 en audioLa fe madura confía en que Dios puede librar y se mantiene fiel aunque no lo haga: «y si no…».
Nabucodonosor erige una estatua de oro y manda adorarla bajo pena de muerte. Unos caldeos acusan a los tres jóvenes judíos de no obedecer.
Los tres habían sido llevados cautivos a Babilonia y ocupaban puestos de gobierno. Negarse a la estatua era arriesgar no solo la carrera, sino la vida.
Nabucodonosor levanta una estatua de oro y ordena que todos se postren. Sadrach, Mesach y Abed-nego se niegan. Ante la amenaza del horno, responden sin dudar: no necesitan pensarlo.
«He aquí nuestro Dios a quien honramos, puede librarnos». Su confianza está en el poder de Dios, no en su propia valentía. Saben a quién sirven.
El versículo siguiente es uno de los más valientes de la Biblia: «Y si no, sepas, oh rey, que tu dios no adoraremos». Su obediencia no depende del resultado. Creen que Dios puede salvar, pero su fidelidad no es un trato.
Dios no los libra del horno, sino en el horno. El rey ve a cuatro hombres sueltos en medio del fuego. A veces Dios no evita la prueba, pero entra en ella con los suyos.
Poder, ser capaz. Esta parte de Daniel está escrita en arameo, la lengua del imperio.
Librar, rescatar. El mismo verbo aparece cuando Dios libra a Daniel de los leones (Daniel 6:27).
Servir, rendir culto. Es la palabra de la adoración que se niegan a dar a la estatua.
El Dios que estuvo en el horno con los suyos no nos dejó solos en el fuego de la muerte.
El rey ve «cuatro hombres sueltos» en el fuego (Daniel 3:25); muchos cristianos han visto en ese cuarto una presencia de Dios que anticipa a Cristo con los suyos.
Jesús no fue librado de la cruz, pero atravesó la muerte y resucitó: es la mayor respuesta al «y si no».
Por eso es firme para el creyente la promesa: «Cuando pasares por el fuego, no te quemarás» (Isaías 43:2).
Revisa si tu fe tiene condiciones ocultas, del tipo te seguiré si me va bien. Pide a Dios una fidelidad que diga también «y si no».
¿Hay alguna «estatua» ante la que se te pide inclinarte en el trabajo o en la cultura? Piensa con qué palabras puedes decir no con respeto.
Dios mío, sé que puedes librarme. Y si no lo haces como yo quiero, igual quiero serte fiel. Entra conmigo en el fuego y no me dejes inclinarme ante otros dioses. Amén.
La Biblia se explica con la Biblia. Estos pasajes iluminan Daniel 3:17.
La fe madura confía en que Dios puede librar y se mantiene fiel aunque no lo haga: «y si no…». Nabucodonosor levanta una estatua de oro y ordena que todos se postren. Sadrach, Mesach y Abed-nego se niegan. Ante la amenaza del horno, responden sin dudar: no necesitan pensarlo.
En la Reina-Valera 1909, Daniel 3:17 dice: «He aquí nuestro Dios a quien honramos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.»
Autor: Daniel (Hechos del s. VI a.C., en el reinado de Nabucodonosor). Destinatarios: Los judíos exiliados y el pueblo de Dios en tierra extraña. Nabucodonosor erige una estatua de oro y manda adorarla bajo pena de muerte. Unos caldeos acusan a los tres jóvenes judíos de no obedecer.
El Dios que estuvo en el horno con los suyos no nos dejó solos en el fuego de la muerte. El rey ve «cuatro hombres sueltos» en el fuego (Daniel 3:25); muchos cristianos han visto en ese cuarto una presencia de Dios que anticipa a Cristo con los suyos.
Revisa si tu fe tiene condiciones ocultas, del tipo te seguiré si me va bien. Pide a Dios una fidelidad que diga también «y si no». ¿Hay alguna «estatua» ante la que se te pide inclinarte en el trabajo o en la cultura? Piensa con qué palabras puedes decir no con respeto.
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