Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; pero tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
Escuchar Hebreos 4 en audioNuestro Sumo Sacerdote no nos mira desde lejos: fue tentado en todo como nosotros, sin pecado, y por eso se compadece de verdad.
El autor anima a creyentes desanimados a no abandonar la fe. Les muestra que Jesús es superior a los ángeles, a Moisés y al sacerdocio levítico.
En el sistema del templo, el sumo sacerdote entraba una vez al año al Lugar Santísimo con sangre. Hebreos presenta a Jesús como el Sumo Sacerdote definitivo, que además comparte nuestra naturaleza.
Los lectores de Hebreos se sentían tentados a volver atrás. El autor les recuerda que tienen un Sumo Sacerdote que «penetró los cielos», Jesús el Hijo de Dios. Y en este versículo destaca lo cerca que está ese Sumo Sacerdote.
«No tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer». La palabra es sympathéo: sufrir con. Jesús no tiene simpatía de espectador; conoce la lucha desde dentro.
«Tentado en todo según nuestra semejanza». Jesús conoció el hambre, el cansancio, la traición, la presión de evitar la cruz. Fue tentado de verdad. Y quien resiste hasta el final conoce la fuerza de la tentación mejor que quien cede a la primera.
«Pero sin pecado». Su compasión no es complicidad. Nos entiende sin rebajar la santidad, y por eso puede ayudarnos. El versículo siguiente saca la conclusión: «Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia».
Sufrir con, sentir con el otro. De aquí viene simpatía, pero con un sentido mucho más hondo.
Probar, tentar. Jesús pasó por la prueba real y la venció.
Sumo sacerdote, el que intercedía por el pueblo ante Dios.
El que fue tentado en el desierto hoy intercede por nosotros desde el cielo.
Jesús venció al tentador en el desierto con la Palabra de Dios (Mateo 4:4).
Se ofreció a sí mismo en la cruz y resucitó; ahora vive «siempre para interceder» por los que se allegan a Dios por Él (Hebreos 7:25).
Por eso «en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados» (Hebreos 2:18).
La próxima vez que estés en tentación, habla con Jesús en ese mismo momento. No esperes a haber caído: Él entiende la lucha.
Si ya caíste, no te escondas. El trono al que te acercas es «de la gracia», y quien está sentado allí sabe lo que es ser tentado.
Señor Jesús, Tú sabes lo que es ser tentado. Ayúdame en esta lucha. No quiero esconderme, sino acercarme a tu trono de gracia para hallar el socorro que necesito hoy. Amén.
La Biblia se explica con la Biblia. Estos pasajes iluminan Hebreos 4:15.
Nuestro Sumo Sacerdote no nos mira desde lejos: fue tentado en todo como nosotros, sin pecado, y por eso se compadece de verdad. Los lectores de Hebreos se sentían tentados a volver atrás. El autor les recuerda que tienen un Sumo Sacerdote que «penetró los cielos», Jesús el Hijo de Dios. Y en este versículo destaca lo cerca que está ese Sumo Sacerdote.
En la Reina-Valera 1909, Hebreos 4:15 dice: «Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; pero tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.»
Autor: Desconocido (la tradición lo atribuyó a Pablo) (c. 60-70 d.C.). Destinatarios: Creyentes de origen judío bajo presión. El autor anima a creyentes desanimados a no abandonar la fe. Les muestra que Jesús es superior a los ángeles, a Moisés y al sacerdocio levítico.
El que fue tentado en el desierto hoy intercede por nosotros desde el cielo. Jesús venció al tentador en el desierto con la Palabra de Dios (Mateo 4:4).
La próxima vez que estés en tentación, habla con Jesús en ese mismo momento. No esperes a haber caído: Él entiende la lucha. Si ya caíste, no te escondas. El trono al que te acercas es «de la gracia», y quien está sentado allí sabe lo que es ser tentado.
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