Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
Escuchar Rut 1 en audioLa fidelidad de Rut nace de un amor que elige: une su vida a la de Noemí y al Dios de Noemí, aunque eso le cueste todo.
Tras diez años en Moab, Noemí enviuda y pierde a sus dos hijos. Al saber que hay pan en Belén, decide volver, y sus nueras la acompañan un tramo del camino.
Moab era un pueblo enemigo de Israel, y la ley excluía a los moabitas de la congregación (Deuteronomio 23:3). Que una moabita sea antepasada de David muestra la gracia de Dios para los de fuera.
Noemí lo ha perdido todo: marido, hijos y tierra. Decide volver a Belén y anima a sus nueras moabitas a quedarse en su pueblo. Orfa se despide llorando. Rut se aferra a ella.
«No me ruegues que te deje». La palabra para «se quedó con ella» en el versículo 14 es davak, la misma de Génesis 2:24: unirse. Rut se pega a Noemí como se une un matrimonio.
Luego hace un juramento de cuatro partes: a donde tú fueres, donde vivieres, tu pueblo y tu Dios. No es solo lealtad familiar; es una conversión. Rut deja a los dioses de Moab para confiar en Jehová.
En el resto del libro esta fidelidad se vuelve jésed, amor leal. Dios honra la fidelidad de Rut: la extranjera viuda llega a ser bisabuela del rey David.
Pegarse, unirse con firmeza (Rut 1:14). Es la palabra del matrimonio en Génesis 2:24.
Pasar la noche, alojarse. Rut promete compartir hasta el lugar donde Noemí duerma.
Amor leal, bondad fiel. Es la palabra clave del libro (Rut 1:8; 2:20; 3:10).
La fidelidad de Rut forma parte de la línea que lleva a Cristo.
Rut aparece en la genealogía de Jesús (Mateo 1:5): la extranjera fiel es antepasada del Mesías.
Booz, el pariente redentor que la rescata, anticipa a Cristo, que nos redimió con su vida y resucitó para hacernos parte de su familia.
Rut dice «no me ruegues que te deje»; Cristo, resucitado, promete a los suyos que nunca los dejará (Hebreos 13:5).
Piensa en alguien que necesita que te quedes cuando lo fácil sería irte. La fidelidad se demuestra en los días grises.
La decisión de Rut fue «tu Dios mi Dios». Pregúntate si tu fe es heredada o elegida, y renueva hoy esa elección.
Dios fiel, quiero que tu pueblo sea mi pueblo y que Tú seas mi Dios. Dame un amor que se quede, que acompañe y que no abandone. Hazme fiel como Tú eres fiel. Amén.
La Biblia se explica con la Biblia. Estos pasajes iluminan Rut 1:16.
La fidelidad de Rut nace de un amor que elige: une su vida a la de Noemí y al Dios de Noemí, aunque eso le cueste todo. Noemí lo ha perdido todo: marido, hijos y tierra. Decide volver a Belén y anima a sus nueras moabitas a quedarse en su pueblo. Orfa se despide llorando. Rut se aferra a ella.
En la Reina-Valera 1909, Rut 1:16 dice: «Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.»
Autor: Desconocido (la tradición judía lo atribuye a Samuel) (Los hechos ocurren en tiempos de los jueces, c. s. XII-XI a.C.). Destinatarios: Israel. Tras diez años en Moab, Noemí enviuda y pierde a sus dos hijos. Al saber que hay pan en Belén, decide volver, y sus nueras la acompañan un tramo del camino.
La fidelidad de Rut forma parte de la línea que lleva a Cristo. Rut aparece en la genealogía de Jesús (Mateo 1:5): la extranjera fiel es antepasada del Mesías.
Piensa en alguien que necesita que te quedes cuando lo fácil sería irte. La fidelidad se demuestra en los días grises. La decisión de Rut fue «tu Dios mi Dios». Pregúntate si tu fe es heredada o elegida, y renueva hoy esa elección.
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