Porque un momento será su furor; pero en su voluntad está la vida; por la tarde durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.
Escuchar Salmos 30 en audioEl llanto puede durar toda una noche, pero no tiene la última palabra: con Dios, la mañana trae alegría.
El título dice «Salmo cantado en la dedicación de la casa». David da gracias por haber sido librado de la muerte y llama a los santos a alabar.
El salmo pasa del lamento a la danza: «Has tornado mi lamento en baile» (Salmos 30:11). Es un testimonio de alguien que conoció la noche y la mañana.
David escribe este salmo después de haber estado cerca de la muerte. Ha clamado, Dios lo ha sanado, y ahora invita a todos a cantar. El versículo resume lo que aprendió en la prueba.
«Un momento será su furor; pero en su voluntad está la vida». La disciplina de Dios es breve comparada con su favor, que da vida. Dios no se queda en el enojo.
«Por la tarde durará el lloro». El verbo hebreo significa pasar la noche, alojarse. El llanto llega como un huésped que se queda a dormir. La Biblia no finge que el dolor sea corto ni ligero.
«Y a la mañana vendrá la alegría». El huésped de la noche se va con la luz. La palabra es riná, un grito de júbilo. No es solo alivio, es canto. Para el creyente la noche nunca es definitiva.
Pasar la noche, alojarse. El llanto llega como huésped nocturno, no como dueño de la casa.
Llanto, lamento.
Grito de júbilo, canto de victoria.
La noche más larga terminó con la mañana más gloriosa: la del domingo de resurrección.
El viernes los discípulos lloraron la muerte de Jesús; el domingo, al amanecer, encontraron la tumba vacía (Mateo 28:1).
Jesús lo había anunciado: «vuestra tristeza se tornará en gozo» (Juan 16:20).
Por su resurrección, toda noche del creyente tiene mañana; Apocalipsis 21:4 promete que Dios limpiará toda lágrima.
Si estás en la noche, no te obligues a fingir alegría. Llora delante de Dios con honestidad y aférrate a la promesa de que la mañana llegará.
Si ya saliste de una noche difícil, haz como David: cuéntaselo a alguien que hoy esté llorando.
Señor, la noche se me hace larga. No me pidas que deje de llorar todavía, pero quédate conmigo hasta que amanezca. Creo que la alegría vendrá porque Tú vives. Amén.
La Biblia se explica con la Biblia. Estos pasajes iluminan Salmos 30:5.
El llanto puede durar toda una noche, pero no tiene la última palabra: con Dios, la mañana trae alegría. David escribe este salmo después de haber estado cerca de la muerte. Ha clamado, Dios lo ha sanado, y ahora invita a todos a cantar. El versículo resume lo que aprendió en la prueba.
En la Reina-Valera 1909, Salmos 30:5 dice: «Porque un momento será su furor; pero en su voluntad está la vida; por la tarde durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.»
Autor: Rey David (c. 1000 a.C.). Destinatarios: Congregación de Israel. El título dice «Salmo cantado en la dedicación de la casa». David da gracias por haber sido librado de la muerte y llama a los santos a alabar.
La noche más larga terminó con la mañana más gloriosa: la del domingo de resurrección. El viernes los discípulos lloraron la muerte de Jesús; el domingo, al amanecer, encontraron la tumba vacía (Mateo 28:1).
Si estás en la noche, no te obligues a fingir alegría. Llora delante de Dios con honestidad y aférrate a la promesa de que la mañana llegará. Si ya saliste de una noche difícil, haz como David: cuéntaselo a alguien que hoy esté llorando.
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