Lee 1 Corintios 7 completo en la Reina-Valera 1909 y escúchalo en audio, gratis y sin registro. En la app, mientras suena, la palabra que se oye se ilumina en oro.
1Cuanto a las cosas de que me escribisteis, bien es al hombre no tocar mujer.
2Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su mujer, y cada una tenga su marido.
3El marido pague a la mujer la debida benevolencia; y asimismo la mujer al marido.
4La mujer no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la mujer.
5No os defraudéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos en la oración; y volved a juntaros en uno, porque no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.
6Pero esto digo por permisión, no por mandamiento.
7Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; sin embargo cada uno tiene su propio don de Dios; uno a la verdad así, y otro así.
8Digo pues a los solteros y a las viudas, que bueno les es si se quedaren como yo.
9Y si no tienen don de continencia, cásense; que mejor es casarse que quemarse.
10Pero a los que están juntos en matrimonio, denuncio, no yo, sino el Señor; Que la mujer no se aparte del marido;
11Y si se apartare, que se quede sin casar, ó reconcíliese con su marido; y que el marido no despida a su mujer.
12Y a los demás yo digo, no el Señor; Si algún hermano tiene mujer infiel, y ella consiente en habitar con él, no la despida.
13Y la mujer que tiene marido infiel, y él consiente en habitar con ella, no lo deje.
14Porque el marido infiel es santificado en la mujer, y la mujer infiel en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían impuros; sin embargo ahora son santos.
15Pero si el infiel se aparta, apártese; que no es el hermano ó la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso; antes a paz nos llamó Dios.
16Porque ¿de dónde sabes, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿ó de dónde sabes, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?
17Sin embargo cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así ande: y así enseño en todas las iglesias.
18¿Es llamado alguno circuncidado? quédese circunciso. ¿Es llamado alguno incircuncidado? que no se circuncide.
19La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es; sino la observancia de las mandamientos de Dios.
20Cada uno en la vocación en que fue llamado, en ella se quede.
21¿Eres llamado siendo siervo? no se te dé cuidado; pero también si puedes hacerte libre, procúralo más.
22Porque el que en el Señor es llamado siendo siervo, liberto es del Señor; asimismo también el que es llamado siendo libre, siervo es de Cristo.
23Por precio sois comprados; no os hagáis siervos de los hombres.
24Cada uno, hermanos, en lo que es llamado, en esto se quede para con Dios.
25Sin embargo de las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; pero doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.
26Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia, que bueno es al hombre estarse así.
27¿Estás ligado a mujer? no procures soltarte. ¿Estás suelto de mujer? no procures mujer.
28Pero también si tomares mujer, no pecaste; y si la doncella se casare, no pecó; pero aflicción de carne tendrán los tales; pero yo os dejo.
29Esto sin embargo digo, hermanos, que el tiempo es corto; lo que resta es, que los que tienen mujeres sean como los que no las tienen;
30Y los que lloran, como los que no lloran; y los que se huelgan, como los que no se huelgan; y los que compran, como los que no poseen;
31Y los que usan de este mundo, como los que no usan; porque la apariencia de este mundo se pasa.
32Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas que son del Señor, cómo ha de agradar al Señor;
33Sin embargo el que se casó tiene cuidado de las cosas que son del mundo, cómo ha de agradar a su mujer.
34Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella; la doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en el cuerpo como en el Espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, cómo ha de agradar a su marido.
35Esto sin embargo digo para vuestro provecho; no para echaros lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os lleguéis al Señor.
36Pero, si a alguno parece cosa fea en su hija virgen, que pase ya de edad, y que así conviene que se haga, haga lo que quisiere, no peca; cásese.
37Pero el que está firme en su corazón, y no tiene necesidad, sino que tiene libertad de su voluntad, y determinó en su corazón esto, el guardar su hija virgen, bien hace.
38Así que, el que la da en casamiento, bien hace; y el que no la da en casamiento, hace mejor.
39La mujer casada está atada a la ley, mientras vive su marido; pero si su marido muriere, libre es; cásese con quien quisiere, con tal que sea en el Señor.
40Sin embargo más venturosa será si se quedare así, según mi consejo; y pienso que también yo tengo Espíritu de Dios.
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