Biblia en audio · Reina-Valera 1909
2 Reyes 4:42

Vino entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al hombre de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y él dijo: Da a la gente para que coman.

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2 Reyes 4

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  1. 1Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido es muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.
  2. 2Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una botija de aceite.
  3. 3Y él le dijo: Ve, y pide para ti vasos prestados de todos tus vecinos, vasos vacíos, no pocos.
  4. 4Entra luego, y cierra la puerta tras ti y tras tus hijos; y echa en todos los vasos, y en estando uno lleno, ponlo aparte.
  5. 5Y se partió la mujer de él, y cerró la puerta tras sí y tras sus hijos; y ellos le llegaban los vasos, y ella echaba del aceite.
  6. 6Y como los vasos fueron llenos, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otro vaso. Y él dijo: No hay más vasos. Entonces cesó el aceite.
  7. 7Vino ella luego, y lo contó al hombre de Dios, el cual dijo: Ve, y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quedare.
  8. 8Y aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer principal, la cual le constriñó a que comiese del pan; y cuando por allí pasaba, veníase a su casa a comer del pan.
  9. 9Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa, es hombre de Dios santo.
  10. 10Yo te ruego que hagas una pequeña cámara de paredes, y pongamos en ella cama, y mesa, y silla, y candelero, para que cuando viniere a nosotros, se recoja en ella.
  11. 11Y aconteció que un día vino él por allí, y se recogió en aquella cámara, y durmió en ella.
  12. 12Entonces dijo a Giezi su criado: Llama a esta Sunamita. Y como él la llamó, pareció ella delante de él.
  13. 13Y dijo él a Giezi: Dile: He aquí tú has estado solícita por nosotros con todo este esmero; ¿qué quieres que haga por ti? ¿has necesario que hable por ti al rey, ó al general del ejército? Y ella respondió: Yo habito en medio de mi pueblo.
  14. 14Y él dijo: ¿Qué pues haremos por ella? Y Giezi respondió: He aquí ella no tiene hijo, y su marido es viejo.
  15. 15Dijo entonces; Llámala. Y él la llamó, y ella se paró a la puerta.
  16. 16Y él le dijo: A este tiempo según el tiempo de la vida, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, hombre de Dios, no hagas burla de tu sierva.
  17. 17Pero la mujer concibió, y parió un hijo a aquel tiempo que Eliseo le había dicho, según el tiempo de la vida.
  18. 18Y como el niño fue grande, aconteció que un día salió a su padre, a los segadores.
  19. 19Y dijo a su padre: ¡Mi cabeza, mi cabeza! Y él dijo a un criado: Llévalo a su madre.
  20. 20Y habiéndole él tomado, y traídolo a su madre, estuvo sentado sobre sus rodillas hasta medio día, y se murió.
  21. 21Ella entonces subió, y lo puso sobre la cama del hombre de Dios, y cerrándole la puerta, se salió.
  22. 22Llamando luego a su marido, le dijo: Te ruego que envíes conmigo a alguno de los criados y una de las burras, para que yo vaya corriendo al hombre de Dios, y vuelva.
  23. 23Y él dijo: ¿Para qué has de ir a él hoy? No es nueva luna, ni sábado. Y ella respondió: Paz.
  24. 24Después hizo enalbardar una borrica, y dijo al mozo: Guía y anda; y no me hagas detener para que suba, sino cuando yo te lo dijere.
  25. 25Se partió pues, y vino al hombre de Dios al monte del Carmelo. Y cuando el hombre de Dios la vio de lejos, dijo a su criado Giezi: He aquí la Sunamita;
  26. 26Te ruego que vayas ahora corriendo a recibirla, y dile; ¿Tienes paz? ¿y tu marido, y tu hijo? Y ella dijo: Paz.
  27. 27Y luego que llegó al hombre de Dios en el monte, asió de sus pies. Y se llegó Giezi para quitarla; pero el hombre de Dios le dijo: Déjala, porque su alma está en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado.
  28. 28Y ella dijo: ¿Pedí yo hijo a mi señor? ¿No dije yo, que no me burlases?
  29. 29Entonces dijo él a Giezi: Ciñe tus lomos, y toma mi bordón en tu mano, y ve; y si alguno te encontrare, no lo saludes; y si alguno te saludare, no le respondas; y pondrás mi bordón sobre el rostro del niño.
  30. 30Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.
  31. 31El entonces se levantó, y la siguió. Y Giezi había ido delante de ellos, y había puesto el bordón sobre el rostro del niño, pero ni tenía voz ni sentido; y así se había vuelto para encontrar a Eliseo; y declaróselo, diciendo: El mozo no despierta.
  32. 32Y venido Eliseo a la casa, he aquí el niño que estaba tendido muerto sobre su cama.
  33. 33Entrando él entonces, cerró la puerta sobre ambos, y oró a Jehová.
  34. 34Después subió, y se echó sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió sobre él, y se calentó la carne del joven.
  35. 35Volviéndose luego, Se paseó por la casa a una parte y a otra, y después subió, y tendiose sobre él; y el joven estornudó siete veces, y abrió sus ojos.
  36. 36Entonces llamó él a Giezi, y le dijo: Llama a esta Sunamita. Y él la llamó. Y entrando ella, él le dijo: Toma tu hijo.
  37. 37Y así que ella entró, se echó a sus pies, e se inclinó a tierra; después tomó su hijo, y se salió.
  38. 38Y Eliseo se volvió a Gilgal. Había entonces grande hambre en la tierra. Y los hijos de los profetas estaban con él, por lo que dijo a su criado: Pon una grande olla, y haz potaje para los hijos de los profetas.
  39. 39Y salió uno al campo a coger hierbas, y halló una como parra montés, y cogió de ella una faldada de calabazas silvestres; y volvió, y las cortó en la olla del potaje; porque no sabía lo que era.
  40. 40Se echó después para que comieran los hombres; pero sucedió que comiendo ellos de aquel guisado, dieron voces, diciendo; ¡hombre de Dios, la muerte en la olla! Y no lo pudieron comer.
  41. 41El entonces dijo: Traed harina. Y la esparció en la olla, y dijo: Echa de comer a la gente. Y no hubo más mal en la olla.
  42. 42Vino entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al hombre de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y él dijo: Da a la gente para que coman.
  43. 43Y respondió su sirviente: ¿Cómo he de poner esto delante de cien hombres? Pero él tornó a decir: Da a la gente para que coman, porque así ha dicho Jehová; Comerán, y sobrará.
  44. 44Entonces él lo puso delante de ellos, y comieron, y sobróles, conforme a la palabra de Jehová.
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Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY) · Texto Reina-Valera 1909

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