Lee Efesios 4 completo en la Reina-Valera 1909 y escúchalo en audio, gratis y sin registro. En la app, mientras suena, la palabra que se oye se ilumina en oro.
1Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados;
2Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos a los otros en amor;
3Diligentes a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
4Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados a una misma esperanza de vuestra vocación;
6Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.
7Sin embargo a cada uno de nosotros es dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.
8Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.
9(Y que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?
10El que descendió, él mismo es el que también subió sobre todos los cielos para cumplir todas las cosas.)
11Y él mismo dio unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores;
12Para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo;
13Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un hombre perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo;
14Que ya no seamos niños fluctuantes, y llevados por dondequiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia los artificios del error;
15Antes siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza, a saber, Cristo;
16Del cual, todo el cuerpo compuesto y bien ligado entre sí por todas las junturas de su alimento, que recibe según la operación, cada miembro conforme a su medida toma aumento de cuerpo edificándose en amor.
17Esto pues digo, y requiero en el Señor, que no andéis más como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido,
18Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;
19Los cuales después que perdieron el sentido de la conciencia, se entregaron a la desvergüenza para cometer con avidez toda suerte de impureza.