Y envié a vosotros a todos mis siervos los profetas, madrugando y enviándolos a decir; Tornaos ahora cada uno de su mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vayáis tras dioses ajenos para servirles, y viviréis en la tierra que dí a vosotros y a vuestros padres; pero no inclinasteis vuestro oído, ni me oísteis.
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1Palabra que fue a Jeremías de Jehová en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, diciendo;
2Ve a casa de los Recabitas, y habla con ellos, e introdúcelos en la casa de Jehová, en una de las cámaras, y dales a beber vino.
3Tomé entonces a Jaazanías hijo de Jeremías, hijo de Habassinías, y a sus hermanos, y a todos sus hijos, y a toda la familia de los Recabitas;
4Y metílos en la casa de Jehová, en la cámara de los hijos de Hanán, hijo de Igdalías, hombre de Dios, la cual estaba junto a la cámara de los príncipes, que estaba sobre la cámara de Maasías hijo de Sallum, guarda de los vasos.
5Y puse delante de los hijos de la familia de los Recabitas tazas y copas llenas de vino, y díjeles; Bebed vino.
6Pero ellos dijeron: No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Recab nuestro padre nos mandó, diciendo: No beberéis jamás vino vosotros ni vuestros hijos;
7Ni edificaréis casa, ni sembraréis sementera, ni plantaréis viña, ni la tendréis; pero moraréis en tiendas todos vuestros días, para que viváis muchos días sobre la faz de la tierra donde vosotros peregrináis.
8Y os nosotremos obedecido a la voz de Jonadab nuestro padre, hijo de Recab, en todas las cosas que nos mandó, de no beber vino en todos nuestros días, nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos, ni nuestras hijas:
9Y de no edificar casas para nuestra morada, y de no tener viña, ni heredad, ni sementera.
10Moramos pues en tiendas, y hemos obedecido y hecho conforme a todas las cosas que nos mandó Jonadab nuestro padre.
11Sucedió, sin embargo, que cuando Nabucodonosor rey de Babilonia subió a la tierra, dijimos; Venid, y entrémonos en Jerusalem, de delante del ejército de los Caldeos y de delante del ejército de los de Siria; y en Jerusalem nos quedamos.
13Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel; Ve, y di a los hombres de Judá, y a los moradores de Jerusalem; ¿No recibiréis instrucción para obedecer a mis palabras? dice Jehová.
14Fué firme la palabra de Jonadab hijo de Recab, el cual mandó a sus hijos que no bebiesen vino, y no lo han bebido hasta hoy, por obedecer al mandamiento de su padre: y yo os he hablado a vosotros, madrugando y hablando, y no me habéis oído.
15Y envié a vosotros a todos mis siervos los profetas, madrugando y enviándolos a decir; Tornaos ahora cada uno de su mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vayáis tras dioses ajenos para servirles, y viviréis en la tierra que dí a vosotros y a vuestros padres; pero no inclinasteis vuestro oído, ni me oísteis.
16Ciertamente los hijos de Jonadab, hijo de Recab, tuvieron por firme el mandamiento que les dio su padre; pero este pueblo no me ha obedecido.
17Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel; He aquí traeré yo sobre Judá y sobre todos los moradores de Jerusalem todo el mal que contra ellos he hablado; porque les hablé, y no oyeron; llamélos, y no han respondido.
18Y dijo Jeremías a la familia de los Recabitas: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel; Porque obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre, y guardasteis todos sus mandamientos, y hicisteis conforme a todas las cosas que os mandó:
19Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel; No faltará hombre de Jonadab, hijo de Recab, que esté en mi presencia todos los días.
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