Pero los trescientos tocaban las bocinas; y Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campo. Y el ejército huyó hasta Beth-sitta, hacia Cerera, y hasta el término de Abel-mehola en Tabbat.
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1Levantándose pues de mañana Jerobaal, el cual es Gedeón, y todo el pueblo que estaba con él, asentaron el campo junto a la fuente de Harod; y tenía el campo de los Madianitas al norte, de la otra parte del collado de More, en el valle.
2Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo dé a los Madianitas en su mano; porque no se alabe Israel contra mí, diciendo; Mi mano me ha salvado.
3Haz pues ahora pregonar, que lo oiga el pueblo, diciendo; El que teme y se estremece, madrugue y vuélvase desde el monte de Galaad. Y volviéronse de los del pueblo veintidós mil; y quedaron diez mil.
4Y Jehová dijo a Gedeón: Aun es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí yo te los probaré; y del que yo te dijere; Vaya este contigo, vaya contigo; pero de cualquiera que yo te dijere; Este no vaya contigo, el tal no vaya.
5Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, aquél pondrás aparte; asimismo cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber.
6Y fue el número de los que lamieron las aguas, llegándola con la mano a la boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas.
7Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los Madianitas en tus manos; y váyase toda la gente cada uno a su lugar.
8Y tomada provisión para el pueblo en sus manos, y sus bocinas, envió a todos los Israelitas cada uno a su tienda, y retuvo a aquellos trescientos hombres; y tenía el campo de Madián abajo en el valle.
9Y aconteció que aquella noche Jehová le dijo: Levántate, y desciende al campo; porque yo lo he entregado en tus manos.
10Y si tienes temor de descender, baja tú con Phara tu criado al campo,
11Y oirás lo que hablan; y entonces tus manos se esforzarán, y descenderás al campo. Y él descendió con Phara su criado al principio de la gente de armas que estaba en el campo.
12Y Madián, y Amalec, y todos los orientales, estaban tendidos en el valle como langostas en muchedumbre, y sus camellos eran innumerables, como la arena que está a la ribera de la mar en multitud.
13Y luego que llegó Gedeón, he aquí que un hombre estaba contando a su compañero un sueño, diciendo; He aquí yo soñé un sueño; que veía un pan de cebada que rodaba hasta el campo de Madián, y llegaba a las tiendas, y las hería de tal manera que caían, y las trastornaba de arriba abajo, y las tiendas caían.
14Y su compañero respondió, y dijo: Esto no es otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joas, hombre de Israel; Dios ha entregado en sus manos a los Madianitas con todo el campo.
15Y como Gedeón oyó la historia del sueño y su interpretación, adoró; y vuelto al campo de Israel, dijo: Levantaos, que Jehová ha entregado el campo de Madián en vuestras manos.
16Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones, dio a cada uno de ellos bocinas en sus manos, y cántaros vacíos con teas ardiendo dentro de los cántaros.
17Y les dijo: Miradme a mí, y haced como yo hiciere; he aquí que cuando yo llegare al principio del campo, como yo hiciere, así haréis vosotros.
18Yo tocaré la bocina y todos los que estarán conmigo; y vosotros tocaréis entonces las bocinas alrededor de todo el campo, y diréis; ¡Por Jehová y Gedeón!
19Llegó pues Gedeón, y los cien hombres que llevaba consigo, al principio del campo, a la entrada de la vela del medio, cuando acababan de renovar las centinelas; y tocaron las bocinas, y quebraron los cántaros que llevaban en sus manos;
20Y los tres escuadrones tocaron las bocinas, y quebrando los cántaros tomaron en las manos izquierdas las teas, y en las derechas los cuernos con que tañían, y dieron grita; ¡La espada de Jehová y de Gedeón!
21Y estuviéronse en sus lugares en derredor del campo; y todo el campo fue alborotado, y huyeron gritando.
22Pero los trescientos tocaban las bocinas; y Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campo. Y el ejército huyó hasta Beth-sitta, hacia Cerera, y hasta el término de Abel-mehola en Tabbat.
23Y juntándose los de Israel, de Neftalí, y de Aser, y de todo Manasés, siguieron a los Madianitas.
24Gedeón también envió mensajeros a todo el monte de Efraín, diciendo; Descended al encuentro de los Madianitas, y tomadles las aguas hasta Beth-bara y el Jordán. Y juntos todos los hombres de Efraín, tomaron las aguas de Beth-bara y el Jordán.
25Y tomaron dos príncipes de los Madianitas, Oreb y Zeeb; y mataron a Oreb en la peña de Oreb, y a Zeeb lo mataron en el lagar de Zeeb; y después que siguieron a los Madianitas, trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb a Gedeón de la otra parte del Jordán.
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