✦ Devocional
Mateo 19:26

Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

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Mateo 19:26: «Para los Hombres es Imposible, Mas Para Dios Todo es Posible»

2 de julio, 2026 MateoGraciaImposible 5 min lectura

Este versículo nació de una escena que no termina bien. Un joven rico —buena persona, observante de la ley, sincero— se acercó a Jesús preguntando qué le faltaba para tener vida eterna. Jesús le dijo una sola cosa: vende todo y sígueme. Y el joven se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Fue el único encuentro en los evangelios donde Jesús hace una invitación y la persona se va sin aceptarla.

Los discípulos quedaron desconcertados. Si ese hombre, con toda su virtud y su sinceridad, no podía entrar al reino, ¿quién podía? Y su pregunta detonó la frase más esperanzadora del capítulo: «Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.»

La pregunta que no esperabas

«¿Quién podrá, pues, ser salvo?» No es la pregunta de alguien desesperado. Es la pregunta de personas que acaban de entender algo: que si la salvación depende del esfuerzo humano —aunque sea el mejor esfuerzo humano— no alcanza. Los discípulos habían seguido a Jesús convencidos de que los religiosos serios llegarían. Y Jesús acababa de decir que incluso esos no llegan por su propia fuerza.

La respuesta de Jesús no consuela diciendo «puedes lograrlo si te esfuerzas más». Dice algo radicalmente diferente: cambia de agente. El que hace lo imposible no eres tú. Es Dios.

Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

— Mateo 19:26, Reina Valera 1909

«Para Dios» — la preposición que lo cambia todo

En griego, la frase es para tō theō. Para aquí no significa «para el beneficio de» sino «al lado de», «en la esfera de». Lo imposible que no puede ocurrir en el ámbito humano sí puede ocurrir en el ámbito en que Dios opera. No es que Dios sea un superhéroe que hace lo mismo que tú pero más fuerte. Es que el territorio en que Dios actúa obedece reglas distintas a las que tú conoces.

La salvación no es un logro humano que Dios mejora. Es una obra que pertenece enteramente al territorio de Dios. Por eso Jesús no le dijo al joven rico «inténtalo más fuerte»; le dijo «sígueme», que es exactamente lo que un ser humano sí puede hacer: soltar el control y seguir al que puede lo que él no puede.

Para reflexionar

Este versículo no es un cheque en blanco para pedir cualquier cosa y esperar un milagro. El contexto es muy específico: la salvación del alma humana, que es imposible por esfuerzo propio y posible porque Dios lo hace. Pero el principio se extiende: hay cosas en tu vida que llevas intentando resolver con tus propios recursos, y no avanzan. A veces el primer paso es admitir que son imposibles para ti —no como derrota, sino como apertura al único que puede hacerlo.

El que se fue triste y el que puede quedarse

El joven rico no pudo quedarse porque sus posesiones no eran solo externas: eran la seguridad en que confiaba. Jesús le pedía que transfiriera esa confianza. Esa es la imposibilidad que Dios puede hacer: no solo cambiar circunstancias, sino cambiar en qué confías. Esa transformación no puedes producírtela a ti mismo.

Si hoy hay algo en tu vida que llevas declarando imposible —una relación restaurada, un corazón que cambia, una fe que parece muerta— este versículo no te invita a confiar en el milagro más fuerte. Te invita a transferir la confianza de tus manos a las manos de quien opera en un territorio donde «imposible» no existe.

✦ Oración

Señor, hay cosas en mi vida que ya declaro imposibles para mí. Y hoy te las entrego no para que las hagas según mis plazos, sino porque tú operas en un territorio donde esa palabra no existe. Cambia en mí lo que yo no puedo cambiar. Y donde me aferre a mis propias seguridades, ayúdame a soltar y seguirte. Amén.

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Preguntas frecuentes sobre Mateo 19

En el contexto inmediato, Jesús habla de la salvación del alma, que ningún ser humano puede lograr por esfuerzo propio. La frase usa la preposición griega para (παρά) que significa 'en la esfera de', 'junto a': lo que es imposible en el territorio humano sí ocurre en el territorio en que Dios opera.

Justo después de que un joven rico se fuera triste al no poder soltar sus posesiones. Los discípulos, desconcertados, preguntaron '¿quién podrá, pues, ser salvo?'. Jesús no respondió con 'inténtalo más fuerte', sino cambiando el agente: lo imposible para el hombre es posible para Dios.

No. El contexto específico es la salvación del alma, no cualquier petición. El principio se extiende a situaciones donde los recursos humanos han llegado a su límite, pero no garantiza que cualquier cosa pedida ocurrirá. Lo que sí garantiza es que el ámbito de lo posible para Dios es más amplio que el ámbito de lo posible para el hombre.

No solo sus bienes materiales, sino la confianza depositada en ellos como seguridad. Jesús le pedía una transferencia de confianza: de sus posesiones a Dios. Ese cambio de en qué confías es la imposibilidad humana que Dios puede hacer, porque ningún ser humano puede producirse a sí mismo una fe que desplace la confianza en sí mismo.

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