Lee Filipenses 4 completo en la Reina-Valera 1909 y escúchalo en audio, gratis y sin registro. En la app, mientras suena, la palabra que se oye se ilumina en oro.
1Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.
2A Euodias ruego, y a Syntychê exhorto, que sientan lo mismo en el Señor.
3Asimismo te ruego también a ti, hermano compañero, ayuda a las que trabajaron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también, y los demás mis colaboradores, cuyos nombres están en el libro de la vida.
4Gozaos en el Señor siempre; otra vez digo; Que os gocéis.
5Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.
6Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias.
7Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.
8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad.
9Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz será con vosotros.
10Pero en gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin ha reflorecido vuestro cuidado de mí; de lo cual aun estabais diligentes, pero os faltaba la oportunidad.
11No lo digo en razón de indigencia, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo.
12Sé estar humillado, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para abundancia como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.
14Sin embargo, bien hicisteis que comunicasteis juntamente a mi tribulación.
15Y sabéis también vosotros, oh Filipenses, que al principio del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia me comunicó en razón de dar y recibir, sino vosotros solos.
16Porque aun a Tesalónica me enviasteis lo necesario una y dos veces.
17No porque busque dádivas; pero busco fruto que abunde en vuestra cuenta.
18Sin embargo todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis, olor de suavidad, sacrificio acepto, agradable a Dios.
19Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
20Al Dios pues y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.
21Saludad a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo os saludan.
22Todos los santos os saludan, y mayormente los que son de casa de César.
23La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén. Escrita de Roma con Epafrodito.
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Estudio · Filipenses 4:13
Qué significa Filipenses 4:13
"Todo lo puedo" no es un lema de éxito, sino el secreto del contentamiento en la abundancia y en la escasez.
Pablo escribe estas palabras desde una prisión, no desde un podio de victoria. El versículo anterior es la clave: "sé vivir humildemente, y sé tener abundancia... así para estar saciado como para tener hambre". El "todo" que puede no es lograr cualquier sueño, sino soportar cualquier circunstancia.
El antídoto contra el afán no es esforzarse por no preocuparse, sino convertir cada preocupación en oración agradecida.
"Por nada estéis afanosos" suena imposible hasta que Pablo dice cómo. No manda simplemente "dejen de preocuparse", lo cual sería inútil; ofrece un reemplazo: "sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias". El afán se vence sustituyéndolo por oración.
La paz de Dios no se explica ni se fabrica: es un guardián que custodia el corazón cuando lo entregamos a Él en oración.
Este versículo es la promesa que sigue al mandato de orar en lugar de afanarse. "Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús". Es el fruto de convertir la ansiedad en oración agradecida.
Dios se compromete a suplir toda necesidad conforme a sus riquezas, que son infinitas, no conforme a nuestra escasez.
Pablo escribe esta promesa a los filipenses que, siendo pobres, habían dado con generosidad para apoyarlo. Es en ese contexto de sacrificio donde dice: "mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta". A los que dan confiando en Dios, Dios los respalda con su provisión.