Lee Lucas 11 completo en la Reina-Valera 1909 y escúchalo en audio, gratis y sin registro. En la app, mientras suena, la palabra que se oye se ilumina en oro.
1Y aconteció que estando él orando en un lugar, como acabó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.
2Y les dijo: Cuando orareis, decid; Padre nuestro que estás en los cielos; sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
4Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, pero líbranos del malo.
5Les dijo también; ¿Quién de vosotros tendrá un amigo, e irá a él a media noche, y le dirá; Amigo, préstame tres panes,
6Porque un amigo mío ha venido a mí de camino, y no tengo qué ponerle delante;
7Y el de dentro respondiendo, dijere; No me seas molesto; la puerta está ya cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y darte?
8Os digo, que aunque no se levante a darle por ser su amigo, cierto por su importunidad se levantará, y le dará todo lo que habrá necesario.
9Y yo os digo; Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os será abierto.
10Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abre.
11¿Y cuál padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra? ó, si pescado, ¿en lugar de pescado, le dará una serpiente?
12O, si le pidiere un huevo, ¿le dará un escorpión?
13Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que lo pidieren de él?
14Y estaba él lanzando un demonio, el cual era mudo; y aconteció que salido fuera el demonio, el mudo habló, y las gentes se maravillaron.
15Pero algunos de ellos decían; En Beelzebub, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios.
16Y otros, tentando, pedían de él señal del cielo.
17Pero él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.
18Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo estará en pie su reino? porque decís que en Beelzebub echo yo fuera los demonios.
19Pues si yo echo fuera los demonios en Beelzebub, ¿vuestros hijos en quién los echan fuera? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.
20Pero si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, cierto el reino de Dios ha llegado a vosotros.
21Cuando el fuerte armado guarda su atrio, en paz está lo que posee.
22Pero si sobreviniendo otro más fuerte que él, le venciere, le toma todas sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos.
23El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.
24Cuando el Espíritu impuro saliere del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Me volveré a mi casa de donde salí.
26Entonces va, y toma otros siete Espíritus peores que él; y entrados, habitan allí; y lo postrero del tal hombre es peor que lo primero.
27Y aconteció que diciendo estas cosas, una mujer de la compañía, levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste.
28Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.
29Y juntándose las gentes a él, comenzó a decir; Esta generación mala es; señal busca, pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás.
30Porque como Jonás fue señal a los Ninivitas, así también será el Hijo del hombre a esta generación.
31La reina del Austro se levantará en juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque vino de los fines de la tierra a oir la sabiduría de Salomón; y he aquí más que Salomón en este lugar.
32Los hombres de Nínive se levantarán en juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron; y he aquí más que Jonás en este lugar.
33Nadie pone en oculto la antorcha encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz.
34La antorcha del cuerpo es el ojo; pues si tu ojo fuere simple, también todo tu cuerpo será resplandeciente; pero si fuere malo, también tu cuerpo será tenebroso.
35Mira pues, si la lumbre que en ti hay, es tinieblas.
36Así que, siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una antorcha de resplandor te alumbra.
37Y luego que hubo hablado, le rogó un Fariseo que comiese con él: y entrado Jesús, se sentó a la mesa.
38Y el Fariseo, como lo vio, se maravilló de que no se lavó antes de comer.
39Y el Señor le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y del plato limpiáis; pero lo interior de vosotros está lleno de rapiña y de maldad.
40Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de dentro?
41Sin embargo de lo que os resta, dad limosna; y he aquí todo os será limpio.
42Pero ¡ay de vosotros, Fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza; pero el juicio y la amor de Dios pasáis de largo. Pues estas cosas era necesario hacer, y no dejar las otras.
43¡Ay de vosotros, Fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas.
44¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben.
45Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando dices esto, también nos deshonras a nosotros.
46Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, doctores de la ley! que cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar; pero vosotros ni aun con un dedo tocáis las cargas.
47¡Ay de vosotros! que edificáis los sepulcros de los profetas, y los mataron vuestros padres.
48De cierto dais testimonio que consentís en los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, pero vosotros edificáis sus sepulcros.
49Por tanto, la sabiduría de Dios también dijo: Enviaré a ellos profetas y apóstoles; y de ellos a unos matarán y a otros perseguirán;
50Para que de esta generación sea demandada la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la fundación del mundo;
51Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; así os digo, será demandada de esta generación.
52¡Ay de vosotros, doctores de la ley! que habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban impedisteis.
53Y diciéndoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron a apretarle en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas;
54Acechándole, y procurando cazar algo de su boca para acusarle.
Escuchar Lucas 11
Sigue solo con el capítulo siguiente y suena con la pantalla apagada.
Pasajes conectados
La Biblia se explica con la Biblia. Estos son los pasajes que más se relacionan con Lucas 11:28.