Lee Lucas 22 completo en la Reina-Valera 1909 y escúchalo en audio, gratis y sin registro. En la app, mientras suena, la palabra que se oye se ilumina en oro.
1Y estaba cerca el día de la fiesta de los ázimos, que se llama la Pascua.
2Y los príncipes de los sacerdotes y los escribas buscaban cómo le matarían; pero tenían miedo del pueblo.
3Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce;
4Y fue, y habló con los príncipes de los sacerdotes, y con los magistrados, de cómo se lo entregaría.
5Los cuales se holgaron, y concertaron de darle dinero.
6Y prometió, y buscaba oportunidad para entregarle a ellos sin bulla.
7Y vino el día de los ázimos, en el cual era necesario matar la pascua.
8Y envió a Pedro y a Juan, diciendo; Id, aparejadnos la pascua para que comamos.
9Y ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que aparejemos?
10Y él les dijo: He aquí cuando entrareis en la ciudad, os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare,
11Y decid al padre de la familia de la casa; El Maestro te dice: ¿Dónde está el habitación donde tengo de comer la pascua con mis discípulos?
12Entonces él os mostrará un gran cenáculo aderezado; aparejad allí.
13Fueron pues, y hallaron como les había dicho; y aparejaron la pascua.
14Y como fue hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.
15Y les dijo: En gran manera he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca;
16Porque os digo que no comeré más de ella, hasta que se cumpla en el reino de Dios.
17Y tomando el vaso, habiendo dado gracias, dijo: Tomad esto, y partidlo entre vosotros;
18Porque os digo, que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.
19Y tomando el pan, habiendo dado gracias, partió, y les dio, diciendo; Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
20Asimismo también el vaso, después que hubo cenado, diciendo; Este vaso es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.
21Con todo eso, he aquí la mano del que me entrega, conmigo en la mesa.
22Y a la verdad el Hijo del hombre va, según lo que está determinado; sin embargo ¡ay de aquel hombre por el cual es entregado!
23Ellos entonces comenzaron a preguntar entre sí, cuál de ellos sería el que había de hacer esto.
24Y hubo entre ellos una disputa, quién de ellos parecía ser el mayor.
25Entonces él les dijo: Los reyes de las gentes se enseñorean de ellas; y los que sobre ellas tienen potestad, son llamados bienhechores;
26Pero vosotros, no así; antes el que es mayor entre vosotros, sea como el más mozo; y el que es príncipe, como el que sirve.
27Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, ó el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Y yo soy entre vosotros como el que sirve.
28Sin embargo vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis tentaciones;
29Yo pues os ordeno un reino, como mi Padre me lo ordenó a mí,
30Para que comáis y bebáis en mi mesa en mi reino, y os sentéis sobre tronos juzgando a las doce tribus de Israel.
31Dijo también el Señor; Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandaros como a trigo;
32Pero yo he rogado por ti que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.
33Y él le dijo: Señor, pronto estoy a ir contigo aun a cárcel y a muerte.
34Y él dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.
35Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, ¿os faltó algo? Y ellos dijeron: Nada.
36Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja, y el que no tiene, venda su capa y compre espada.
37Porque os digo, que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito; Y con los malos fue contado; porque lo que está escrito de mí, cumplimiento tiene.
38Entonces ellos dijeron: Señor, he aquí dos espadas. Y él les dijo: Basta.
39Y saliendo, se fue, como solía, al monte de las Olivas; y sus discípulos también le siguieron.
40Y como llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación.
41Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró,
42Diciendo; Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; sin embargo no se haga mi voluntad, sino la tuya.
44Y estando en agonía, oraba más intensamente; y fue su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.
45Y como se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo de tristeza;
46Y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad que no entréis en tentación.
47Estando él aún hablando, he aquí una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos; y se llegó a Jesús para besarlo.
48Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con beso entregas al Hijo del hombre?
49Y viendo los que estaban con él lo que había de ser, le dijeron: Señor, ¿heriremos a cuchillo?
50Y uno de ellos hirió a un siervo del príncipe de los sacerdotes, y le quitó la oreja derecha.
51Entonces respondiendo Jesús, dijo: Dejad hasta aquí. Y tocando su oreja, le sanó.
52Y Jesús dijo a los que habían venido a él, los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados del templo, y los ancianos: ¿Como a ladrón habéis salido con espadas y con palos?
53Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; pero ésta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.
54Y prendiéndole trajéronle, y metiéronle en casa del príncipe de los sacerdotes. Y Pedro le seguía de lejos.
55Y habiendo encendido fuego en medio de la sala, y sentándose todos alrededor, se sentó también Pedro entre ellos.
56Y como una criada le vio que estaba sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: Y éste con él estaba.
57Entonces él lo negó, diciendo; Mujer, no le conozco.
58Y un poco después, viéndole otro, dijo: Y tú de ellos eras. Y Pedro dijo: Hombre, no soy.
59Y como una hora pasada otro afirmaba, diciendo; Verdaderamente también éste estaba con él, porque es Galileo.
60Y Pedro dijo: Hombre, no sé qué dices. Y luego, estando él aún hablando, el gallo cantó.
61Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor como le había dicho; Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.